1 de noviembre de 2017

Tu rôtisserie favorita a partir de ahora: Aire

Da gusto cuando de repente encuentras restaurantes que se salen de lo común quedándose en lo tradicional. ¡Lo que nos gusta una buena sesión de comida de pueblo, una vuelta a los orígenes! Podríamos inventar el concepto casti-chic (de castizo y chic) y en el diccionario aparecería la foto de Aire. Se trata de una rotisserie en el barrio de Chamberí, uno de los proyectos de Erika Feldman e Ignacio González-Haba (conocidos por su restaurante Montana).



Toda la decoración de Aire va en perfecta consonancia con su carta: madera, colores cálidos, cuadros campestres y líneas sencillas y modernas. Su carta, prácticamente incluyendo los postres, gira en torno a las aves, y yo me preguntaba si un restaurante podría sobrevivir a base de una carta de pájaros, si de verdad había tantos adeptos a este tipo de gastronomía, y lo cierto es que todavía no he conocido a nadie que haya ido y no tenga en mente repetir. Yo la primera.



Había pasado por delante de Aire como mil seiscientas noventa y siete veces y siempre pensaba en lo misterioso que me parecía. Fuimos un viernes a comer, un grupo de siete personas y por recomendación de los que allí mandaban, nos llenamos el estómago con:

Foie de pato curado a la sal con bizcocho de higos, croquetas cremosas de aves nobles, tartar de pato de los Gers, huevos de pata, patata de Sanlúcar, cebolla roja de Zalla y trufa de verano, tres secuencias de un pichón de sangre en su hábitat y llauna de paloma y trufa a la la leña.

Aperitivo

Foie de pato curado a la sal con bizcocho de higos

Foie de pato curado a la sal con bizcocho de higos

Foie de pato curado a la sal con bizcocho de higos

Croquetas cremosas de aves nobles

Tartar de pato de los Gers

Tartar de pato de los Gers

Huevos de pata, patata de Sanlúcar, cebolla roja de Zalla y trufa de verano

Tres secuencias de un pichón de sangre en su hábitat

Tres secuencias de un pichón de sangre en su hábitat

Llauna de paloma y trufa a la la leña


Todo me pareció sensacional: las croquetas con la salsa de curry y coco eran una auténtica pasada, el risotto de paloma tenía un toque crujiente sabroso espectacular y el huevo de pata es sin duda un plato que no podéis pasar por alto.

De postre hicimos una selección de tres entre los cinco que nos dijeron y al final elegimos la tarta de limón, coulant de avellanas con helado de algodón de azúcar, y bizcocho de dátiles.







En cuanto a los postres, la tarta de limón es mi debilidad, soy muy exigente con su elaboración y esta superó con creces mis expectativas.

El servicio es un sobresaliente. Todos los camareros conocen a la perfección todos los platos, los explican al traerlos a la mesa y estan pendientes durante toda la comida para que todo sea estupendo.





¿Lo mejor? El sabor tan sorprendente de cada plato, y que al ser una carta tan original, probablemente tengas que pedir a ciegas.
¿Lo peor? Nada, nada, nada.
¿Volveremos? Ya estoy deseándolo.
Precio: 30-40€/pp.

C/Orfila, 7 
28010 Madrid
Telf.: 91 170 42 28

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